Amjad. Una mujer trabajadora en Gaza

Aunque nació en Jerusalén, se considera de Taybeh (Cisjordania) porque su familia es oriunda de allí, de muchas generaciones. Haneen tiene 25 años y actualmente reside en Belén (Cisjordania). Comparte piso con dos amigas, estudia para ser guía turística y trabaja en un hotel como recepcionista.

ROMPIENDO ESQUEMAS

“Vivir fuera de mi casa familiar me da más libertad”. Haneen suele salir con sus amigos, chicas y chicos, hasta la medianoche. “Cuando trabajo, acabo a las 12 de la noche. Si alguien me ve llegar a casa tarde y piensa mal, me da igual, hago lo que quiero”.

“Si eres mujer, todo el mundo mira con quién vas y qué haces. En la sociedad palestina, la mujer no puede ser libre, necesita permiso para todo, de sus padres o de su marido. Es insoportable. A los chicos no les ocurre, se limitan a informar de lo que van a hacer”.

Haneen es la mayor de cuatro hermanos, tres chicas y un varón. Asegura que, para él, todo es más fácil. “Él puede llegar más tarde a casa. Mis hermanas y yo, en cambio, tenemos que pedir permiso, no podemos pasarnos de la hora a no ser que llamemos a mi madre antes y le demos explicaciones”, por lo que ha optado por tratar de cambiar las reglas.

Para ella, la situación de las mujeres en Palestina es “estable, mejora, pero muy despacio, el cambio es lento”. “Las ideas de nuestra generación son diferentes, pero seguimos lo que marca la sociedad, a veces tienes que actuar de una manera contraria a tus pensamientos para no quedarte fuera de esta sociedad”. Aunque asegura que intenta hacer sólo aquello en lo que cree, para cambiar las cosas, en la práctica “A veces me canso de luchar porque no hay resultados, pero aún no he desistido. Es difícil cambiar las mentalidades, especialmente de la gente mayor, pero intento incidir en mi generación”. “Lucho por la igualdad en mi vida diaria”.

 

 

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íntegra de Haneen Hanna
Pags 96-101

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